| (¡Y pensar que en algún momento consideramos una falla que a nuestra cerámica “se le pasara el agua”!). |
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Nunca imaginé que la arcilla, los barros arcillosos y la cerámica (Es decir, los barros cocidos), tuvieran tan extraordinarias posibilidades de mejorar y dignificar la vida, no sólo a través de lo bello, sino además, resolviendo graves problemas de la actualidad… Como ocurre con el agua, que puede ser saneada y optimizada gratuitamente, filtrándola a través de material cerámico “permeable”. Es decir, poroso, cualidad que normalmente tiene lo cerámico cuando no se esmalta y se hornea a temperatura inferior a la que se requiere para la vitrificación. Precisamente, dicha porosidad es la cualidad más importante que tiene la cerámica artesanal, que se viene trabajando en todo el mundo desde hace miles de años. Conclusión preliminar: Es la cerámica que debemos preferir, porque responde a la exigencia de las 3 B: Es buena, bonita y barata.

Químicamente, el agua que “se pasa” a través de la cerámica, se descontamina porque las partículas de arcilla, que tienen carga negativa, retienen sustancias tóxicas cargadas positivamente, como ocurre con los metales pesados, que son dañinos para los seres vivos. Pero además, las arcillas no sólo retienen, sino también entregan sustancias, activando fenómenos físicos e intercambios bioquímicos necesarios para la vida, procesos, estos últimos, que los científicos llaman “adsorción-desorción”
Por otra parte, la porosidad de la cerámica, que puede ser regulada a través de la composición de las pastas y la temperatura de quema, permite aumentar la población de millones de bacterias, que se generan no sólo exteriormente, sino en los espacios internos del material filtrante, en los cuales trabajan como “porteras”, “aseadoras” y “abonadoras”, al alimentarse de restos orgánicos contenidos en el agua, transformándolos en sustancias simples, asimilables por las raíces de las plantas.
De lo anterior, es fácil deducir los beneficios posibles de desencadenar, a partir del sencillo proceso de filtración mencionado, comenzando por el hecho de que los alimentos derivan de las plantas, además de que a éstas, a la vez, se las puede considerar “filtros verdes”… Y no sólo del agua, sino también del aire.
A lo que se agrega el hecho de que esta porosidad, al incorporarla a las viviendas, en forma de barros crudos o cocidos, nos protege de los excesos de humedad, de frío y del calor… aminorando gastos y contaminación.
(Los españoles escriben por allí que los barros “transpiran”. Nuestros campesinos indoamericanos prefieren decir que “respiran”. Lo cual no sólo es una doble y bella metáfora, sino una afortunada realidad, puesto que la termorregulación se produce gracias a que los materiales arcillosos y los poros, permiten incorporar y desalojar, alternadamente, agua y aire, generando ambientes propicios para quienes necesitamos seguir viviendo).
Pero vuelvo a lo que es urgente hacer en el mundo entero, incluido mi pequeño retiro en el Valle de Elqui (Una casa de barro en una colina de 6000 metros cuadrados, a 13 kilómetros de La Serena): ahorrar agua y optimizar su calidad, con lo cual mejoraría la vida entera. Es lo que quiero demostrar a pequeña escala, con el fin de aplicarlo experimentalmente primero en lo mío e intentar después, ponerlo al alcance de todos.
Pero antes de detallar lo que me queda por hacer para lograrlo, describo brevemente lo que he avanzado hasta ahora:
Después de unos cuantos años de haber practicado la cerámica sobre la base de emplear recursos locales, con objetivos de investigación, docencia y creación artística, a partir del año 1984 inicié trabajos de experimentación del Riego con Vasijas Cerámicas Permeables en pequeños predios de cultivo familiar, con el apoyo de CONAF IV Región y el auspicio de la UNESCO, basados en ensayos anteriores llevados a cabo en Brasil y México, obteniendo al cabo de 3 años, satisfactorios resultados consistentes en mejoramientos técnicos demostrados en cultivos experimentales… Lo cual culminó con un curso internacional sobre dichos avances, ofrecido para una quincena de becarios procedentes de diversos países latinoamericanos, incluido Chile.
Sin embargo el potencial derivado de las cualidades bioquímicas y físicas de la cerámica no ha sido difundido ni apoyado interdisciplinariamente en Universidades, centros de investigación ni por empresarios, por lo que hasta la fecha dichas potencialidades son desconocidas hasta por los propios alfareros e industriales de la cerámica, quienes han privilegiado exclusiva y equivocadamente, lo impermeable… Lo cual se produce masivamente en el mundo entero, sin solucionar ninguno de los graves problemas que amenazan la vida en la actualidad…

Frente a esta realidad, puesto que no puedo abandonar la pequeñez de mis recursos ni lo artesanal de mi trabajo, que abarca desde la detección y preparación de los materiales hasta la elaboración de mis herramientas básicas, he llegado a la conclusión de que para regar, también yo debo recurrir al sistema de goteo, porque hacer artesanalmente mis vasijas demandaría más tiempo del que aún me queda… Tiempo que por lo demás prefiero emplear en experimentar mejoramientos del agua del canal más cercano, haciéndola pasar por pequeños filtros provistos de materiales cerámicos de granulometría adecuada, pero de distinta porosidad, los cuales haré funcionar con diferente presión hidráulica, con el fin de que la experiencia, después de algunos meses de funcionamiento del ensayo, demuestre qué porosidad y qué flujo de agua es el que da por resultado una mejor calidad del agua, desde el punto de vista de la sanidad y de los nutrientes que convienen a la “fertirrigación”… que, como dije, se realizará por goteo.
Naturalmente que dicha comprobación se apoyaría con análisis de laboratorio de las muestras de agua conseguida y de cultivos comparativos experimentales, realizados con el apoyo de los especialistas correspondientes, para lo cual se requiere conseguir los fondos necesarios…
Dejo el asunto hasta aquí, por ahora, con puntos suspensivos, que como se sabe, son una invitación a imaginar lo que continúa y a participar en lo que queda por hacer.
Rafael Paredes Rojas
Rautén, Valle de Elqui.
Otoño de 2011.